Presión de neumáticos: el ajuste de dos minutos que casi nadie hace bien

Presión de neumáticos: el ajuste de dos minutos que casi nadie hace bien

Es gratis, tarda dos minutos y casi nadie lo hace cada mes. La presión de los neumáticos influye en el consumo, en cómo frena el coche, en cuánto duran las ruedas y en la estabilidad en curva. Y, aun así, la mayoría solo se acuerda cuando una rueda ya va visiblemente baja.

La cifra correcta no está en el neumático

El número grabado en el flanco es la presión máxima que aguanta la rueda, no la que debe llevar tu coche. La buena está en una pegatina dentro del marco de la puerta del conductor o en la tapa del depósito, y suele dar dos valores: uno para uso normal y otro, más alto, para coche cargado o viaje. Respétalos. Inflar de menos hace que el neumático se deforme, se caliente y se desgaste por los bordes; inflar de más reduce la huella de contacto y empeora la frenada en mojado.

Cómo y cuándo medir

  • Siempre en frío, antes de rodar o tras menos de tres kilómetros. El calor sube la presión y falsea la lectura.
  • Revisa también la rueda de repuesto, si tu coche aún la lleva; suele estar olvidada y pinchada.
  • Antes de un viaje largo con el maletero lleno, usa el valor de carga, no el normal.

Los manómetros de las gasolineras se descalibran con el uso. Si quieres precisión, un medidor digital de bolsillo cuesta menos de 15 euros y dura años.

Un detalle que mucha gente pasa por alto: si un neumático pierde presión de forma repetida sin pinchazo visible, lo más probable es que la válvula esté vieja o la llanta tenga corrosión en el asiento del talón. No vale la pena seguir inflándola cada semana; se arregla en el taller por poco dinero.