Vuelta al cole en septiembre: la campaña de la DGT en las zonas escolares y las multas que más se disparan cerca de los colegios

Cada septiembre la DGT refuerza la vigilancia junto a los colegios: límites de 20 km/h, doble fila y el autobús escolar concentran las sanciones más frecuentes del curso.

Vuelta al cole en septiembre: la campaña de la DGT en las zonas escolares y las multas que más se disparan cerca de los colegios

Septiembre trae un tráfico distinto al del resto del año: coches parados en doble fila a las puertas de un colegio, niños cruzando entre vehículos con la mochila a cuestas y padres que llegan con prisa después de dejar el coche donde no deben. La Dirección General de Tráfico (DGT) lo sabe desde hace años y por eso lanza cada septiembre su campaña de vigilancia específica en entornos escolares, con más agentes desplegados a pie de calle en las horas de entrada y salida y controles reforzados en las vías que rodean los centros educativos. La de este año no es una excepción, y las cifras de la propia DGT explican por qué: los primeros quince días de curso concentran, históricamente, un repunte de atropellos con menores que no se repite en el resto del calendario.

Lo llamativo es que la mayoría de las infracciones que se sancionan en estas semanas no tienen nada de excepcional. Son gestos que cualquier conductor repite sin pensar: parar "un momento" en doble fila, adelantar sin reducir la velocidad junto a un grupo de niños o no detenerse del todo ante un autobús escolar que tiene las luces de emergencia encendidas. Ninguno de esos comportamientos exige mala fe. Basta con no conocer bien la norma, o con dar por hecho que treinta segundos no cuentan.

Qué vigila de verdad la DGT en las zonas escolares

La campaña de vuelta al cole no es solo un cartel en la web de Tráfico. Se traduce en agentes de movilidad y patrullas de la Guardia Civil situados físicamente en los entornos con más densidad de colegios, sobre todo entre las 8:30 y las 9:15 de la mañana y entre las 16:45 y las 17:30 de la tarde, que es cuando se concentra la práctica totalidad de los desplazamientos escolares en coche. En las capitales de provincia se suma vigilancia con cámaras móviles y, en algunos ayuntamientos, con la propia Policía Local marcando de forma manual las infracciones que los radares fijos no detectan, como la doble fila o el uso del móvil parado frente a la verja del centro.

El límite de 20 km/h que ya no es una recomendación

Desde la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial que entró en vigor en 2021, los ayuntamientos pueden fijar límites de 20 km/h en calles residenciales de un solo carril por sentido, y buena parte de los entornos escolares urbanos entran directamente en esa categoría. Ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla ya han señalizado tramos completos de 20 km/h alrededor de decenas de colegios, con marcas viales pintadas en el propio asfalto para que no dependa solo de una señal que se puede pasar por alto. Circular a 30 km/h por una calle señalizada a 20 junto a un colegio ya es, por sí solo, motivo de sanción, aunque al conductor le parezca una velocidad razonable.

La confusión más habitual surge en los tramos donde el límite de 20 km/h solo rige en el horario escolar, marcado en la señal con un panel adicional. Fuera de ese horario, la vía vuelve a su límite ordinario, y hay conductores que asumen justo lo contrario: que el límite reducido aplica todo el día y que fuera de las 8:30 a las 9:15 pueden ir más rápido sin problema. Conviene mirar siempre el panel inferior de la señal antes de acelerar, porque ahí está la información real, no en lo que parezca lógico a primera vista.

La doble fila que "solo es un momento"

Aquí llega el punto que más discusiones genera entre padres en la puerta del colegio. Parar en doble fila para que baje un niño se sanciona como estacionamiento que obstaculiza la circulación, con una multa de 200 euros según el artículo 94 del Reglamento General de Circulación, y no hace falta que el coche lleve ahí diez minutos: basta con que impida el paso de otro vehículo o de un autobús. La Policía Local de ciudades como Madrid ha confirmado en varias campañas que la doble fila escolar es, junto al exceso de velocidad, la infracción que más denuncias genera en septiembre.

No vale la pena arriesgarse por ahorrar dos minutos de búsqueda de aparcamiento. La alternativa real, y la que de verdad funciona en la práctica, es dejar al niño a una o dos calles del colegio, en una zona donde sí se puede parar sin cortar el tráfico, y que haga el resto del camino andando, algo que además reduce la congestión justo en el punto donde se concentran más peatones menores.

El autobús escolar: la norma que casi nadie entiende bien

Cuando un autobús escolar está detenido con las luces de emergencia intermitentes encendidas y el panel de "STOP" desplegado, cualquier vehículo que circule en ambos sentidos debe detenerse por completo, no solo reducir la velocidad. La infracción se clasifica como grave, con una multa de 200 euros y 4 puntos del carné, y se aplica tanto si el autobús está en una vía de doble sentido como en una de un único carril. Muchos conductores creen que la obligación de parar solo afecta a quien circula detrás del autobús, cuando en realidad alcanza también al sentido contrario, precisamente porque los niños pueden cruzar la calzada por delante del vehículo.

Aquí conviene hacer una matización: la obligación de detenerse desaparece en cuanto el conductor del autobús retira el panel de "STOP" y apaga las luces de emergencia, señal de que ya no hay menores subiendo o bajando. No es necesario esperar a que el autobús arranque del todo para poder retomar la marcha, solo a que se apaguen esas señales visuales.

Las multas de septiembre, una por una

Conviene tener claro el cuadro de sanciones más habitual en esta campaña, porque varía bastante según el tipo de infracción:

  • Exceso de velocidad en zona escolar señalizada a 20 km/h: desde 100 euros hasta 600 euros según los km/h de más, con posible pérdida de puntos a partir de cierto margen.
  • Doble fila frente a un colegio con obstrucción del tráfico: 200 euros, sin puntos en la mayoría de los casos, salvo que genere un riesgo evidente para los menores.
  • No detenerse ante un autobús escolar con luces de emergencia activas: 200 euros y 4 puntos.
  • Uso del móvil al volante en el entorno escolar, algo que la DGT vigila con especial atención en estas fechas porque coincide con más peatones cruzando: 200 euros y 6 puntos.
  • Circular por una calle escolar peatonalizada temporalmente en horario de entrada o salida, cada vez más habitual en cascos urbanos, que puede acarrear sanción municipal aparte de la de tráfico.

Y hay una quinta que casi nadie menciona hasta que la sufre: aparcar sobre el paso de peatones más cercano a la verja del colegio, algo que en la práctica también se sanciona como parada o estacionamiento antirreglamentario y suele rondar los 200 euros, con el añadido de que muchos ayuntamientos han empezado a fotografiar estas infracciones desde cámaras municipales fijas, sin necesidad de que un agente esté presente en ese momento exacto.

Lo que de verdad cambia el primer mes de curso

El primer mes de colegio concentra más riesgo que el resto del curso por una razón sencilla: los niños más pequeños todavía no han automatizado las rutas ni los hábitos de cruce, y muchos padres tampoco han recuperado del todo la rutina de conducir con las prisas de septiembre. La recomendación de la propia DGT, y la que de verdad merece seguirse, es salir de casa con al menos diez minutos de margen extra durante las primeras dos semanas de curso, precisamente para no verse tentado a resolver la prisa con una doble fila o un adelantamiento imprudente.

Mejor opción, siempre que el trayecto lo permita: dejar el coche un poco más lejos y hacer el último tramo andando junto al niño. Evita el coche en los cien metros previos a la verja siempre que puedas, porque es justo ahí donde se acumulan más vehículos parados, más peatones distraídos y más maniobras de última hora. Y si tu municipio ya tiene calle escolar peatonalizada en el horario de entrada, no intentes colarte igualmente porque conozcas el barrio: la sanción municipal suele ser tan real como la de tráfico, y en varios ayuntamientos ya se acumulan las dos.

Con el tráfico habitual de vuelta a la oficina sumándose al de los colegios en las mismas franjas horarias, septiembre concentra en pocas semanas buena parte de los controles que el resto del año se reparten de forma más discreta. Vale la pena prestarles atención mientras dura, porque la campaña se retira, pero las calles escolares y los límites de 20 km/h ya se han quedado de forma permanente en el mapa de muchas ciudades españolas.