En el flanco de cualquier neumático hay una ristra de números que parece un código de barras. No lo es: cada cifra te dice algo concreto, y entenderla evita que te vendan una medida que no toca o que pagues de más por prestaciones que no necesitas.
Descifrando 205/55 R16 91V
El primer número, 205, es la anchura de la banda en milímetros. El 55 es el perfil, la altura del flanco como porcentaje de esa anchura: cuanto más bajo, más deportivo y más duro. La R indica construcción radial, y el 16 es el diámetro de la llanta en pulgadas. Después viene el índice de carga, 91 en el ejemplo, que se traduce en kilos máximos por rueda, y por último la letra de velocidad, donde V equivale a 240 km/h. Montar índices inferiores a los que pide tu coche no es solo ilegal de cara a la ITV: reduce el margen de seguridad real.
La etiqueta europea, en treinta segundos
- Eficiencia (consumo): de la A a la E; cada salto influye un poco en lo que gastas de combustible.
- Agarre en mojado: también de A a E, y aquí la diferencia entre una A y una C son varios metros de frenada bajo lluvia.
- Ruido exterior: en decibelios, con un icono de ondas. Importa para el confort en autovía.
Mi consejo claro: prioriza la letra de agarre en mojado por encima del consumo. Ahorrar unos céntimos de gasóleo no compensa frenar tres metros más tarde con el coche cargado y la familia dentro.
Y revisa la fecha de fabricación, ese código DOT de cuatro cifras: las dos primeras son la semana y las dos últimas el año. Evita comprar un neumático "nuevo" que lleva cinco años en el almacén; la goma envejece esté montada o no.