Escobillas que dejan rayas: la pieza que descuidas hasta que llueve de noche

Escobillas que dejan rayas: la pieza que descuidas hasta que llueve de noche

Una escobilla gastada no se nota en un día soleado. Se nota a las ocho de la tarde, bajo lluvia, con los faros de frente reflejándose en cada raya que el limpia deja sobre el cristal. Justo cuando más necesitas ver, es cuando la goma vieja te traiciona.

Cuándo ya no limpian

La goma del limpiaparabrisas es un consumible que se reseca con el sol y se endurece con el frío. Cuando empieza a dejar franjas sin limpiar, a saltar a tirones sobre el cristal o a chirriar, ya no está limpiando: está emborronando. La vida útil habitual es de seis meses a un año, mucho menos si el coche duerme al sol todo el verano.

Cómo alargarlas y qué comprar

  • Levanta las escobillas y limpia la goma con un paño y un poco de alcohol cada pocas semanas; arrastran arena y polvo que las desgastan.
  • No las uses sobre el cristal seco con polvo: rayas el parabrisas y destrozas la goma.
  • En invierno, despégalas con cuidado si han quedado pegadas por la helada; tirar de golpe rompe la goma.

Un juego decente cuesta entre 15 y 30 euros. Las planas tipo flat blade se adaptan mejor al cristal curvo y aguantan más que las clásicas con varillas metálicas, aunque cuesten algo más.

Un apunte que ahorra disgustos: rellena el depósito del lavaparabrisas con líquido específico, no solo con agua. El agua sola no quita los restos de insectos ni la grasa del tráfico, se congela en invierno y, además, favorece la aparición de algas en el circuito. Evita el jabón lavavajillas casero: hace mucha espuma y deja una película que empeora la visión.