Bajar los kilómetros de un coche usado sube su precio de venta sin tocar la mecánica, y por eso sigue siendo uno de los fraudes más extendidos en el mercado de ocasión. La parte buena es que el coche entero deja pistas que no cuadran con un cuadro manipulado.
El coche te cuenta su verdadera edad
Un volante con el cuero gastado, un pomo de cambio pulido, los pedales con la goma desgastada o el asiento del conductor hundido son señales de uso intenso que no se borran al tocar la electrónica. Si el cuadro marca 80.000 km pero todo eso parece de 200.000, algo no encaja. Mira también el estado de las llaves, los botones más usados y la tapicería del lado del conductor. Estos detalles cuestan dinero de reparar, así que casi nunca se falsifican junto con el cuentakilómetros.
Cómo confirmarlo con datos
- Cada ITV registra el kilometraje. Pide el historial y comprueba que la cifra crece de forma coherente año tras año; un salto hacia atrás es la prueba definitiva.
- Las revisiones en taller oficial quedan en el historial del fabricante; muchos talleres pueden consultarlo con el bastidor.
- Algunos coches guardan el kilometraje en varias centralitas; un taller especializado puede leerlas y detectar incoherencias.
Desconfía de las ofertas demasiado redondas, de los coches "de una señora que apenas lo usaba" sin papeles que lo respalden y de los vendedores que tienen prisa por cerrar.
Mi consejo claro: exige el informe de kilómetros por escrito y guárdalo. Si más adelante descubres el fraude, ese documento es la base para reclamar. Y si el vendedor se niega a dártelo, ya sabes lo que tienes delante.