Gasolina o diésel hoy: cuál sale a cuenta según los kilómetros que hagas

Gasolina o diésel hoy: cuál sale a cuenta según los kilómetros que hagas

Durante años la regla fue sencilla: si haces muchos kilómetros, diésel; si haces pocos, gasolina. Esa regla sigue teniendo una base de verdad, pero el panorama ha cambiado lo suficiente como para que merezca la pena repensarla antes de comprar.

La cuenta del combustible

Un diésel consume menos que un gasolina equivalente, sobre todo en carretera y autovía, y su mecánica está pensada para aguantar muchos kilómetros. A cambio, el coche suele costar más al comprarlo y su mantenimiento puede ser algo más caro, con elementos como el filtro de partículas que dan problemas si se usa solo en ciudad. Por eso el diésel sigue compensando con kilometrajes altos, del orden de muchos miles de kilómetros al año en trayectos largos, donde el ahorro de consumo recupera el sobreprecio. Para quien hace poca distancia y sobre todo ciudad, un gasolina moderno sale más barato en conjunto y se lleva mejor con los trayectos cortos.

Lo que cambia la balanza ahora

  • Las restricciones a los diésel en ciudades crecen; un diésel antiguo puede tener problemas de acceso y de reventa.
  • Los gasolina modernos consumen menos que hace años, lo que reduce la ventaja histórica del diésel en consumo.
  • Los híbridos se han colado como tercera opción, brillando en ciudad y con buena etiqueta, y conviene compararlos también.

Hay un matiz de uso decisivo: el diésel necesita rodar a buen ritmo de vez en cuando para que el filtro de partículas se limpie. Un diésel condenado a trayectos cortos urbanos da problemas y pierde su sentido.

Mejor opción si haces muchos kilómetros de autovía: el diésel todavía compensa. Para ciudad y poca distancia, un gasolina o un híbrido te darán menos problemas y mejor futuro.