Distracciones al volante en agosto: la campaña de la DGT contra el móvil y la multa de 200 euros que muchos conductores subestiman

Distracciones al volante en agosto: la campaña de la DGT contra el móvil y la multa de 200 euros que muchos conductores subestiman

En la N-340, a la altura de Vinaròs, el semáforo lleva ya tres segundos en verde y el coche de delante no arranca. El claxon suena antes de que el conductor levante la vista del teléfono. Nadie sabe si estaba mirando el tráfico en el mapa o respondiendo un mensaje, pero para la Guardia Civil eso da igual: la Dirección General de Tráfico (DGT) considera que un vehículo parado en un semáforo sigue circulando a efectos legales, y así lo repite cada verano en su campaña de control de distracciones. Este agosto, con la Operación Verano 2026 en marcha, el móvil vuelve a ser el objetivo número uno de los agentes en carretera.

La Operación Verano pone el foco en el teléfono

La DGT ha activado el segundo dispositivo especial de la Operación Verano 2026, con 54,5 millones de desplazamientos de largo recorrido previstos solo en el mes de agosto. Dentro de ese operativo, el control de las distracciones —y en particular del uso del móvil— comparte protagonismo con la vigilancia de la velocidad. El despliegue del primer fin de semana de agosto ya incluyó radares fijos y móviles, helicópteros equipados con el sistema Pegasus, drones para vigilancia aérea y cámaras instaladas en pórticos de vías de alta capacidad capaces de detectar tanto el uso del teléfono como el mal uso del cinturón de seguridad.

Este refuerzo no es improvisado. Responde a la Instrucción MOV 2025/21, el documento que fija cómo la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil organiza sus servicios de vigilancia durante todo 2026, y que dedica aproximadamente una semana de cada mes a un factor de riesgo concreto. En julio y agosto, con más coches en carretera y jornadas más largas al volante, ese factor es casi siempre el mismo: la atención dividida entre la carretera y la pantalla.

Cuánto cuesta agarrar el teléfono: 200 euros y hasta seis puntos

La base legal está en el artículo 18.2 del Reglamento General de Circulación (Real Decreto 1428/2003). Desde el 21 de marzo de 2022, tras la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial, sujetar un dispositivo de telefonía móvil mientras se conduce se sanciona con 200 euros y la retirada de seis puntos del carné —antes eran tres—. No importa si el coche está en marcha, detenido en un atasco o esperando en un cruce: sujetar el teléfono con la mano, aunque sea un segundo, entra dentro de la infracción grave. Hay matices que conviene conocer antes de que te lo expliquen con una notificación en el buzón. Manipular el móvil cuando está en un soporte homologado —por ejemplo, tocar la pantalla para cambiar una ruta de navegación— también puede acarrear la pérdida de puntos, y llevar auriculares en ambos oídos a la vez se sanciona igualmente con 200 euros y tres puntos, al considerarse que reduce la capacidad de oír el entorno. El manos libres por voz, sin tocar la pantalla en ningún momento, no está sancionado. Mejor opción: configura la ruta antes de arrancar. No vale la pena arriesgar seis puntos del carné por cambiar una calle en el mapa a ochenta kilómetros por hora.

Perder la mitad del carné en una sola parada

En España, el carné de conducir estándar parte de doce puntos, y los conductores noveles empiezan con quince durante sus tres primeros años al volante. Perder seis de golpe por sujetar el teléfono equivale, para alguien con el saldo completo, a quedarse en la mitad del margen que le queda para todo un año de circulación; para quien arrastra ya una sanción previa por exceso de velocidad o un semáforo en rojo, puede ser la diferencia entre seguir circulando con normalidad o tener que hacer un curso de recuperación de puntos antes de que llegue la siguiente revisión del carné. La DGT exige recuperar el saldo máximo tras dos años consecutivos sin nuevas sanciones graves, o antes mediante un curso específico si el número de puntos baja de cierto umbral.

¿Y si solo lo mirabas parado en un semáforo?

El semáforo en rojo no es una pausa legal.

La DGT lo repite en su argumentario de campaña: un conductor que espera en un semáforo sigue "conduciendo" a efectos de la norma, así que la excusa de "solo lo estaba mirando en un momento parado" no libra de la sanción. La lógica del reglamento es sencilla —evitar que el hábito de mirar el móvil en cada parada se convierta en automatismo— y en la práctica es la explicación que más veces repiten los agentes cuando alguien recurre una multa alegando que el semáforo estaba en rojo.

Cómo te pueden pillar sin que lo veas venir

La detección ya no depende solo de que un agente te vea en persona. Las cámaras instaladas en pórticos sobre autovías y autopistas llevan varios años perfeccionándose para identificar, mediante inteligencia artificial, la postura característica de una mano sujetando un teléfono junto al volante. Como referencia de la intensidad de estos controles, en la última campaña específica de distracciones —la de octubre de 2025— la Guardia Civil llegó a controlar más de 404.000 vehículos en una sola semana y formuló casi 8.000 denuncias por distracciones, de las cuales más de 3.200 correspondieron al uso del teléfono. Es, con diferencia, la infracción de este tipo más detectada, por delante de otros comportamientos que la Guardia Civil también vigila activamente este verano:

  • Sujetar el teléfono con la mano, ya sea hablando o escribiendo un mensaje.
  • Consultar o manipular el navegador sin usar el manos libres por voz.
  • Comer o fumar mientras el vehículo está en movimiento.
  • Maquillarse o realizar cualquier tarea que obligue a soltar el volante, aunque sea un instante — la Guardia Civil lo incluye expresamente en su lista de comportamientos sancionables, entre otros.

Conviene tener claro qué combinación de medios usa la DGT este verano: agentes sobre el terreno, radares que ya no solo miden velocidad, helicópteros con cámaras de largo alcance y esas cámaras fijas de pórtico que trabajan de forma automática las veinticuatro horas. Ningún dispositivo aislado detecta todos los casos, pero la suma de los cuatro reduce mucho el margen para pensar que "total, nadie me ve".

Manos libres sí, pero con matices

Que hablar en manos libres por voz esté fuera del reglamento sancionador no significa que sea una distracción inofensiva. El propio argumentario de la campaña de la DGT sitúa las distracciones al volante como el factor concurrente más habitual en los siniestros de tráfico, con especial peso en los accidentes mortales: 409 casos en 2023, un 30% del total de fallecidos en carretera ese año. La diferencia entre una llamada por voz y escribir un mensaje es real —una implica soltar el volante o la vista, la otra no—, pero ambas roban capacidad de reacción al cerebro en el peor momento posible: el segundo antes de que aparezca un obstáculo. Un conductor que habla por el manos libres sigue mirando la carretera, pero buena parte de su atención está en la conversación, no en el peatón que se dispone a cruzar sin previo aviso. Esa es la trampa: no hay ninguna cámara de pórtico capaz de multar una mente distraída, así que la única frontera real la pone el propio conductor. Mejor opción: si la llamada puede esperar diez minutos hasta la próxima área de servicio, que espere.

Qué hacer si te llega la notificación

Si te multan por usar el móvil al volante, la DGT aplica una reducción del 50% siempre que pagues dentro de los veinte días naturales siguientes a la notificación y no presentes recurso: 200 euros se convierten en 100. La pérdida de puntos, en cambio, se mantiene igual, se pague rápido o no —el descuento afecta solo al importe económico—. Evita alegar que estabas parado o que solo mirabas la pantalla un segundo: como ya hemos visto, ese argumento no tiene recorrido y en la mayoría de los casos el recurso se resuelve desestimado.

Y ojo con un matiz que suele sorprender: si el uso del móvil concurre con otra infracción o pone en peligro evidente a otros usuarios de la vía, el importe final puede superar con creces los 200 euros de partida. La cámara de un pórtico no distingue entre un despiste de dos segundos y una negligencia sostenida, pero el agente que revisa el expediente sí, y eso es lo que termina marcando la diferencia en la cuenta que llega a casa.