Volver a la cola de la ITV por una bombilla fundida da rabia, y es de los suspensos más comunes que hay. La mayoría de defectos que mandan a la gente a una segunda visita son cosas pequeñas que cualquiera puede comprobar en el aparcamiento de casa la semana antes.
El repaso que evita el 80 % de los sustos
Empieza por las luces, con alguien que mire fuera mientras tú accionas: cruce, carretera, posición, intermitentes, freno y la matrícula. Una sola fundida o un piloto roto te suspenden. Sigue con los neumáticos: dibujo por encima de 1,6 mm, sin cortes ni deformaciones, y todos de la medida correcta. Revisa también que el limpiaparabrisas limpie sin dejar franjas y que el lavaparabrisas eche líquido, porque también lo miran.
Lo que falla y no es tan evidente
- Emisiones: si el testigo del motor está encendido, vas directo al suspenso. Llévalo al taller antes, no a la ITV.
- Holguras y ruidos en la dirección o suspensión: si notas golpeteos al pasar por baches, revísalo antes de la inspección.
- Documentación y reformas: cualquier accesorio no homologado (enganche, llantas, luces) sin legalizar es motivo de rechazo.
Lleva la ficha técnica y el permiso de circulación, y si el coche es diésel, dale un buen viaje por autovía justo antes para que el motor esté caliente y el filtro de partículas limpio: las emisiones salen mejor.
Mi consejo: no apures la cita al último día de validez. Si te suspenden, tienes margen para arreglar y volver sin circular con la ITV caducada, que es multa aparte. Reservar con un par de semanas de colchón te quita esa presión.