Seguro a terceros o a todo riesgo: cómo acertar con la cobertura

Seguro a terceros o a todo riesgo: cómo acertar con la cobertura

Elegir el seguro del coche genera siempre la misma duda: ¿pago más por estar tranquilo o ahorro asumiendo riesgo? No hay respuesta única, porque la cobertura adecuada depende sobre todo del valor de tu coche y de cuánto te dolería pagar una reparación de tu bolsillo.

Los tres niveles, en claro

El seguro a terceros es el mínimo obligatorio: cubre los daños que causes a otros, pero no los de tu propio coche. El de terceros ampliado, a veces llamado a terceros con lunas e incendio y robo, añade esas coberturas y suele incluir la rotura de cristales, que es de los partes más frecuentes. Y el todo riesgo cubre también los daños de tu propio coche, incluso si la culpa es tuya, con o sin franquicia. La franquicia es la parte que pagas tú en cada siniestro: a mayor franquicia, menor prima, pero más desembolso cuando ocurre algo.

Cómo decidir

  • Coche nuevo o de valor alto: el todo riesgo suele compensar, porque una reparación o una pérdida total dolería mucho.
  • Coche con varios años y valor moderado: un terceros ampliado es el punto dulce para la mayoría, con lunas, robo e incendio cubiertos.
  • Coche viejo de poco valor: a terceros puede ser lo lógico, porque pagar todo riesgo de un coche que vale poco no sale a cuenta.

Un consejo que ahorra dinero: compara varias compañías cada año al renovar, porque las primas cambian y la fidelidad rara vez se premia. Y revisa la letra pequeña de la asistencia en carretera y el coche de sustitución, que marcan mucho la diferencia el día que tienes un problema.

Mi recomendación: ajusta la cobertura al valor real del coche, no al que pagaste por él. Un coche se deprecia rápido, y mantener un todo riesgo caro en un coche que ya vale poco es tirar dinero.