El patinete eléctrico se ha multiplicado en las ciudades más rápido de lo que muchos ayuntamientos han sabido regular, y eso ha dejado a mucha gente circulando sin tener claras las reglas. La norma existe, y conviene conocerla antes de llevarte una multa o, peor, un susto.
Qué es y qué no es legalmente
El patinete eléctrico se considera un vehículo de movilidad personal, una categoría propia que no es ni peatón ni bicicleta ni ciclomotor. Eso implica reglas específicas: una velocidad máxima limitada por normativa a 25 km/h, la prohibición de circular por las aceras y por las zonas peatonales, y la de ir por travesías, autovías y autopistas. En la práctica, su sitio es la calzada en vías urbanas y los carriles bici donde el ayuntamiento lo permita. Cada ciudad concreta detalles, como por dónde exactamente, así que la ordenanza local manda sobre los matices.
Lo que más multan
- Circular por la acera: es de las infracciones más sancionadas, porque pone en riesgo a los peatones.
- Llevar a dos personas en un patinete pensado para una, o ir con cascos en los oídos y el móvil en la mano.
- Conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas; las pruebas y sanciones se aplican igual que a cualquier conductor.
El casco no es obligatorio en todos los casos por ley estatal, pero algunas ciudades lo exigen y, al margen de la norma, es de sentido común: una caída a 25 por hora sobre asfalto hace mucho daño en la cabeza.
Mi recomendación: mira la ordenanza de tu ciudad antes de echarte a la calle, ponte casco aunque no te obliguen y trata el patinete como lo que es a efectos de tráfico, un vehículo, no un juguete con el que esquivar peatones en la acera.