No hace falta conducir mal para acumular multas; basta con descuidos repetidos. Y algunos salen mucho más caros de lo que la gente cree, no tanto por el dinero como por los puntos que se llevan por delante.
El podio de las sanciones
El móvil al volante se ha convertido en la infracción estrella de los últimos años: usarlo sujetándolo en la mano cuesta 200 euros y resta 6 puntos de una tacada, casi la mitad del saldo de un novel. La velocidad sigue siendo la más numerosa, con sanciones que van de 100 euros en excesos pequeños hasta 600 y la retirada de puntos en los grandes. Y el cinturón, tanto del conductor como de los pasajeros, son 200 euros y 3 puntos, una de esas multas que dan especial rabia porque abrocharlo cuesta un segundo.
Los descuidos que más cuestan
- Saltarse un semáforo en rojo o un stop: 200 euros y 4 puntos, y son de las que más cámaras vigilan.
- Conducir con la ITV caducada: multa de 200 euros y, si tienes un accidente, posibles problemas con el seguro.
- Estacionar en zona de carga, vado o doble fila: cuantía menor, pero la grúa y el depósito convierten un despiste en una tarde perdida y bastante dinero.
Hay un truco legal que mucha gente ignora: pagar la multa en el plazo de pronto pago da un 50 % de descuento en el importe, aunque no recupera los puntos. Si la sanción es justa, pagar pronto es lo más sensato.
Mi consejo con el móvil: guárdalo donde no lo alcances mientras conduces, o conéctalo por voz antes de arrancar. La mayoría de las multas de móvil son de gente que solo iba a mirar el mapa "un segundo".