No hace falta convertir el maletero en un almacén, pero llevar unas pocas cosas bien elegidas marca la diferencia entre resolver un contratiempo en diez minutos o pasar un mal rato esperando ayuda en el arcén. La clave está en lo útil, no en lo voluminoso.
Lo obligatorio y lo casi obligatorio
Por ley debes llevar el chaleco reflectante, y conviene tenerlo dentro del habitáculo para ponértelo antes de salir del coche, no en el maletero, donde tendrías que exponerte para cogerlo. La señalización de emergencia, ya sea los triángulos o el nuevo dispositivo luminoso de preseñalización, completa lo reglamentario. A partir de ahí, lo más útil es lo que resuelve los apuros más frecuentes: una rueda de repuesto o un kit antipinchazos con su compresor, y unas pinzas o un arrancador de batería, porque quedarse sin batería es de los problemas más comunes y de los más fáciles de resolver con la herramienta a mano.
El resto del kit sensato
- Una linterna, mejor de las que funcionan con pilas o recargable, para no depender del móvil si necesitas las dos manos.
- Botiquín básico, agua y, en invierno o en zonas frías, una manta; un atasco largo con frío se hace muy distinto con ella.
- Guantes, un par de bridas y cinta americana, que resuelven más arreglos provisionales de los que imaginas.
En invierno, si te mueves por zonas de montaña, añade cadenas o fundas y algo de comida no perecedera. Un atasco por nieve puede dejarte parado horas, y entonces esos detalles dejan de ser un capricho.
Mi consejo: revisa el kit un par de veces al año. Las pilas de la linterna se agotan, el botiquín caduca y el compresor antipinchazos a veces falla justo cuando lo necesitas. Un kit olvidado da una falsa sensación de seguridad.