Etiqueta ambiental de la DGT: qué significa la tuya y por qué importa cada vez más

Etiqueta ambiental de la DGT: qué significa la tuya y por qué importa cada vez más

Esa pegatina circular en el ángulo del parabrisas dejó de ser un adorno hace tiempo. La etiqueta ambiental de la DGT decide, cada vez en más ciudades, por dónde puedes circular, dónde aparcar y si entras o no en una zona de bajas emisiones un día de alta contaminación.

Qué coche lleva cada distintivo

El sistema tiene cuatro categorías y una gran ausencia. La etiqueta Cero (azul) es para eléctricos puros e híbridos enchufables con cierta autonomía. La ECO (azul y verde) cubre híbridos no enchufables y los de gas. La C (verde) corresponde a gasolina matriculados desde 2006 y diésel desde 2015, aproximadamente. La B (amarilla) es para gasolina desde 2001 y diésel desde 2006. Y los coches más antiguos no tienen etiqueta, lo que en la práctica les cierra cada vez más centros urbanos.

Por qué te conviene saber la tuya

  • En episodios de alta contaminación, Madrid y otras ciudades restringen primero a los sin etiqueta y luego a los B.
  • Algunos aparcamientos regulados aplican descuentos o recargos según el distintivo.
  • Comprar un coche sin etiqueta hoy es comprar uno con la reventa y la movilidad urbana ya limitadas.

La etiqueta se pide en Correos o en gestorías por unos cinco euros, y se pega en la parte inferior derecha del parabrisas. Aunque no es obligatorio llevarla puesta en todos los casos, sí lo es en algunas ciudades para circular por sus zonas reguladas, así que vale la pena ponerla.

Si te estás planteando cambiar de coche y te mueves mucho por ciudad, la etiqueta debería pesar en la decisión tanto como el consumo. No vale la pena ahorrar en un diésel antiguo sin distintivo si vas a tener prohibida media ciudad en dos años.