El carné A2 es la puerta de entrada real al mundo de la moto para la mayoría, y también el más malentendido. No deja conducir cualquier moto, pero abre muchas más puertas de las que la gente cree, sobre todo gracias a los modelos que se pueden limitar de fábrica.
Qué permite el A2
El A2 autoriza motos de hasta 35 kW de potencia, es decir, unos 47 caballos, con una condición añadida: la relación entre el peso y la potencia no puede superar cierto límite, pensado para que no se monten motos muy ligeras y bestiales bajadas de potencia. Lo interesante es que muchas motos de más potencia se venden con una versión limitada homologada para A2, que luego se puede liberar cuando consigues el A completo. Eso significa que puedes comprar una moto con la que crecerás, en lugar de una de juguete que se te quedará pequeña en un año.
El camino y los límites
- Para el A2 necesitas tener 18 años y superar examen teórico específico y dos pruebas prácticas, una en circuito cerrado y otra en circulación.
- Tras dos años con el A2 puedes pasar al A, que no tiene límite de potencia, haciendo solo una formación o examen, sin volver a empezar de cero.
- Conducir una moto más potente de la que permite tu carné es una infracción grave, con multa y puntos, además del problema con el seguro en caso de accidente.
Una recomendación sincera para el que empieza: no te lances a por la moto más potente que el A2 permite. Una moto equilibrada y manejable enseña a conducir mejor y perdona más los errores de novato.
Mejor opción para crecer: una moto con versión A2 que luego puedas liberar. Aprendes con margen y no tienes que cambiar de moto en cuanto saques el A.