Cuando una bici eléctrica promete 100 kilómetros de autonomía, esa cifra está medida en el escenario más favorable posible: ciclista ligero, terreno llano, asistencia baja y sin viento. Tu autonomía real dependerá de cuánto te alejes de esas condiciones ideales, y normalmente te alejas bastante.
Lo que de verdad vacía la batería
El tamaño de la batería se mide en vatios-hora, y es el dato de partida: más vatios-hora, más kilómetros, a igualdad de todo lo demás. Pero ese "todo lo demás" pesa mucho. El nivel de asistencia que uses es el factor número uno: ir siempre en el modo más potente puede reducir la autonomía a la mitad frente a usar un nivel medio. El peso del ciclista y de la carga, las cuestas, el viento de cara, la presión baja de los neumáticos y el frío también restan. Una ruta con desnivel y a tope de asistencia puede dejar la autonomía real en una fracción de la cifra del catálogo.
Cómo estimar la tuya
- Para un cálculo prudente, cuenta con bastante menos de lo que dice el folleto, sobre todo si hay cuestas o vas con prisa.
- Juega con los niveles de asistencia: baja en llano y reserva la potencia para las subidas. Estira la batería muchísimo.
- El frío reduce la capacidad de la batería; en invierno, guárdala templada y no la dejes vaciarse del todo.
Si haces siempre el mismo trayecto, en dos o tres salidas sabrás exactamente cuánta batería gastas y podrás olvidarte de la ansiedad de autonomía, que en bici, con la opción de pedalear sin asistencia, es mucho menos dramática que en coche.
Mi consejo al comprar: si tu ruta tiene cuestas o es larga, no escatimes en batería. Una de más capacidad pesa algo más, pero te quita el miedo a quedarte pedaleando un trasto pesado sin ayuda.