Un golpe leve en un aparcamiento o en una rotonda no tiene por qué convertirse en un quebradero de cabeza. La clave está en mantener la calma y rellenar bien el parte amistoso, ese documento que las dos partes firman para que los seguros resuelvan sin discusión sobre quién hizo qué.
Los primeros minutos
Si no hay heridos y los coches pueden moverse, lo primero es apartarlos a un lugar seguro y señalizar para no provocar un segundo accidente. Después, antes de mover nada más, conviene hacer fotos: la posición de los coches, los daños de ambos, las matrículas y el entorno, como señales o marcas en el suelo. Esas fotos valen más que mil palabras si luego hay desacuerdo. A partir de ahí, se rellena el parte con tranquilidad, sin presiones del otro conductor para apuntar una versión que no te convenza.
Qué anotar en el parte
- Datos de los dos conductores y de los seguros, matrículas y la casilla del croquis, que es la parte que más decide la culpa.
- Marca con cruces las casillas de circunstancias con cuidado; describen la maniobra de cada uno y deben reflejar lo que pasó de verdad.
- Si hay testigos, anota sus datos; pueden ser decisivos en caso de versiones enfrentadas.
Una vez firmado por ambos, el parte no se puede modificar, así que no firmes nada que no entiendas o con lo que no estés de acuerdo. Si no hay forma de ponerse de acuerdo en el croquis o el otro se niega a dar datos, cada uno puede rellenar su parte por separado y, si hace falta, llamar a la policía.
Mi consejo: lleva siempre un par de partes en la guantera y un bolígrafo que funcione. Y en caliente, recuerda que reconocer culpa de palabra no decide nada; lo que cuenta es lo que firmáis en el papel y las pruebas.